lunes, 28 de febrero de 2022

Lo profundo es el aire, homenaje a Jorge Guillén (25)

Escultura "Lo profundo es el aire"

 

Después de las elecciones municipales del año 1979, el alcalde elegido D. Tomás Rodríguez Bolaños retomó el proyecto de realizar un homenaje al escritor vallisoletano Jorge Guillén, idea surgida en 1975 y que se encontraba totalmente abandonada. Transcurrieron tres años más hasta que se ultimaron los detalles, y finalmente en 1982 el Alcalde vallisoletano acompañado por la Concejala de Cultura Pilar García Santos, Antonio Piedra y Manuel Cambronero viajó a Málaga para presentar el proyecto al poeta, aunque debido a sus problemas de salud, no volvió a abandonar su ciudad natal, siendo su hijo Claudio el encargado de representarle en el homenaje, en el cual recibió el nombramiento de su padre como hijo predilecto de la ciudad.

El homenaje a Guillén suscitó un gran número de apoyos. En el comité de honor presidido por los Reyes de España figuraban personalidades como Vicente Aleixandre, Emilio Alarcos, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Rosa Chacel, Miguel Delibes, Gerardo Diego, Julián Marías, Bartolomé Bennasar, Salvador Espiriu, Chillida, Isabel García Lorca, Antonio Tovar, Francisco Umbral, Joseph Pérez, etc. y entidades como El Norte de Castilla, la Universidad de Valladolid, la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción y el Museo Nacional de Escultura.

El proyecto para el homenaje al poeta fue prácticamente el mismo que el de 1975, al que ya por entonces se había unido el escultor Eduardo Chillida con la promesa de la realización de una escultura dedicada a Guillén.

En 1971 Chillida fue invitado a impartir clases en el Carpenter Center de la Universidad de Harvard, allí conoció a Guillén que era profesor, donde ambos entablaron una gran amistad. Chillida participó en la en la ilustración del poema “Más Allá” correspondiente a la obra “Cántico” con una serie de xilografías. Una de las estrofas del poema de Guillén sirvió de  fuente de inspiración y título de la escultura que más adelante el escultor dedicaría a su amigo.

“Soy, más, estoy. Respiro

Lo profundo es el aire

La realidad me inventa

Soy su leyenda. ¡Salve!”


Lo profundo es el aire, detalle de la escultura


Se trata de una escultura realizada en acero corten de doce milímetros de espesor, tiene 3,5 metros de longitud y 1,5 metros de altura, incrustándose en el suelo doce milímetros. Chillida eligió su ubicación, situándola delante del muro de la iglesia de San Pablo, determinando la obra de peatonalización de la Calle Cadenas de San Gregorio según el proyecto del arquitecto Luis Peña Ganchegui, con el que Chillida había colaborado en la Plaza de los Fueros de Vitoria y el Peine de los Vientos de San Sebastián.

Eduardo Chillida Juantegui nació el 10 de enero de 1924 en San Sebastián, fue el tercer hijo de Pedro Chillida y de la soprano Carmen Juantegui. Comenzó la carrera de arquitectura en la Universidad de Madrid. Fue portero titular de la Real Sociedad y en 1943, jugando un partido contra el Real Valladolid, en un encontronazo con el delantero Sañudo se lesionó la rodilla, lo que le obligó a dejar el fútbol. Abandonó la carrera de arquitectura para dedicarse a la pintura en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, aunque finalmente se decantó por la escultura después de trasladarse a París.

Sus estudios de arquitectura se reflejan en la estructura de sus obras, en la elección de los materiales y la planificación de las relaciones espaciales que caracterizan sus esculturas. Utilizó materiales como el hierro, la madera, el yeso y la piedra e investigó sobre la relación entre el sólido con el vacio y el interior con el exterior. Sus primeras esculturas las realizó en piedra y escayola influenciado por la escultura griega arcaica que vio en el Museo del Louvre basadas en la figura humana y en las formas naturales.

En 1950 se casó en San Sebastián con Pilar Belzunce, trasladándose a Villennes-sous-Bois en la región de Seine-el Oise (Francia), donde nació el primero de sus ocho hijos, en 1951 regresó definitivamente a San Sebastián donde centró su obra en la definición abstracta del volumen espacial trabajando el hierro en la fragua de Manuel Illarramendi en Hernani, de donde salió su primera pieza de hierro denominada “Ilarik”. Más tarde optó por la madera y el acero, materiales que representaban la tradición vasca de la industria, arquitectura y la agricultura, y que le recordaban el paisaje de su región.

Eduardo Chillida entre 1965 y 1969 utilizó el alabastro en su intento de capturar la luz que había visto en las obras del Louvre, por su apariencia luminosa aunque velada y su  capacidad de destacar y al mismo tiempo ocultar, algo similar al brillo atmosférico y neblinoso del paisaje vasco. Chillida volvió a utilizar este material en 1976 y 1996 en la obra “Lo profundo es el aire”, donde combina un exterior toscamente tallado con un interior totalmente pulido, pieza que recuerda a la que el escultor realizó en 1982 para homenajear a Jorge Guillén en Valladolid.


Lo profundo es el aire, homenaje a Jorge Guillén


La obra de Chillida se caracteriza por su integración en  los espacios abiertos, como ejemplos destacan “El peine de los vientos” en San Sebastián; “La plaza de los Fueros” en Vitoria; “Lo profundo es el aire” en Valladolid; “La puerta de la Libertad” en el barrio gótico de Barcelona; y su obra emblemática “Gure Aitaren Etxea” en Guernika.

Chillida ha participado en un gran número de exposiciones alrededor del mundo, y recogido importantes premios y condecoraciones como el “Carnegie” en 1965, o el “Rembrandt” en 1975. Ha sido galardonado con el “Príncipe de Asturias” en 1987 y la “Orden Imperial de Japón” en 1991. También ha sido distinguido como académico de Bellas Artes en Madrid, Boston y Nueva York, y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante en 1996.

Eduardo Chillida falleció el 19 de agosto de 2002 en su casa de Monte Igueldo en San Sebastián, pero gracias a su familia se puede contemplar su obra en el museo al aire libre “Chillida Leku” en Hernani.


Plano de situación de "Lo profundo es el aire" (25)
 

Bibliografía: Luis Miguel de Dios (EL PAÍS),"Escultura Pública en la ciudad de Valladolid" de José Luis Cano de Gardoqui García; Webs de los museos Goggenheim de Bilbao y del Centro Virtual Cervantes.

sábado, 29 de enero de 2022

Monumento a los Reyes Católicos (19)

 

Monumento a los Reyes Católicos en su emplazamiento actual


En noviembre de 1968 el Ayuntamiento de Valladolid convocó un concurso nacional de proyectos con el fin de erigir en 1969 un monumento para conmemorar el V centenario del matrimonio de los Reyes Católicos, hecho de gran transcendencia para la historia de España que tuvo lugar el 14 de octubre de 1469 en el Palacio de los Vivero, junto a la Chancillería de Valladolid.

Según las bases el monumento sería emplazado en los jardines de la Rosaleda, no debería sobrepasar los dos millones de pesetas y el plazo para ejecutar la obra no debería exceder del 30 de septiembre de 1969 ya que su inauguración debería coincidir con el aniversario de su boda.

En las bases también se detallaban las características técnicas del monumento, se asentaría sobre una base de granito de unos dos metros de altura, deberían formar parte del mismo al menos las dos figuras de los Reyes Católicos, estas tendrían un tamaño de entre dos y tres metros y se emplearía para su realización el bronce, piedra natural o mármol para que fuera resistente a los agentes atmosféricos de la ciudad.

El concurso se dotó con un primer premio consistente en la adjudicación de la obra, y un accésit de 50.000 pesetas. De los ocho proyectos presentados el ganador fue el firmado por el escultor Antonio Vaquero y el arquitecto Carlos Balmori con un presupuesto de 1.995.000 pesetas.


Monumento a los Reyes Católicos en su primer emplazamiento


Carlos Balmori diseñó una fuente para que Antonio Vaquero completase el monumento con el grupo escultórico de los Reyes Católicos elevado sobre un pedestal cúbico de granito adosado a la fuente. Esta estaba formada por tres bandejas, realizadas en piedra de Campaspero, colocadas de forma escalonada para que permitieran el fluir del agua de una bandeja a otra hasta caer en un estanque de borde recto en dos de sus lados y curvado en los extremos frontal e izquierdo. Las esculturas de los Reyes se realizaron en piedra de Sepúlveda, el boceto de yeso de las esculturas de los Reyes de 1,25 metros de altura se conserva en el “Museo de la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid” desde que en 1986 fuera donado por la viuda del escultor. Las figuras son alargadas y de un carácter sencillo, mediante gestos serenos trasmiten una sensación de paz y sosiego, la reina Isabel se encuentra en posición sedente y tiene la cabeza cubierta con un tocado monjil, el rey Fernando se encuentra de pie con la cabeza girada ligeramente hacia su derecha, apoyando su mano derecha sobre el collar que adorna su pecho y la izquierda en su espada.

El pedestal tenía varias inscripciones y adornos conmemorativos. En la parte central estaba inscrito el lema de los Monarcas “Tanto Monta”, en el lado derecho la inscripción “Isabel de Castilla-Fernando de Aragón 1469-1969 y en la cara posterior un relieve en piedra blanca de Campaspero representando el yugo y las flechas. Al lado de los reyes se levantaba un monolito simulando el fuste estriado de una columna como símbolo de la unidad de España.

El monumento fue inaugurado el 18 de octubre de 1969 en los jardines de La Rosaleda, asistieron el General Francisco Franco y los por entonces Príncipes de España Don Juan Carlos y Doña Sofía, acompañados de ministros y el alcalde de Valladolid Santos Romero, que con anterioridad visitaron la exposición dedicada a esta efeméride en el Museo Nacional de Escultura.

Debido a la humedad y al suelo arenoso de su emplazamiento pronto aparecieron daños en su cimentación, y como consecuencia la inclinación de las figuras que componían el monumento, el cual también sufrió actos vandálicos, algunos de  carácter reivindicativo por su significado político.


El Monumento a los Reyes Católicos en su segundo emplazamiento. (Blog ArteValladolid)


El Director de Parques y Jardines del Ayuntamiento Andrés Sabadell realizó en el año 1992 un proyecto de restauración, el cual quedó archivado por su cuantía económica, el monumento se siguió deteriorando, y  sufriendo los actos vandálicos y el abandono general, llegando a provocar la desaparición de las placas de las bandejas de las fuentes, así como haciendo ilegibles las inscripciones del mismo. Por fin en 1996 el alcalde Tomás Rodríguez Bolaños, junto con el rector de la Universidad de Valladolid Fernando Tejerina acordaron la restauración de las figuras de los reyes y su traslado a la explanada situada frente al palacio de Congresos “Conde Ansúrez” de la Universidad de Valladolid, junto al Hospital Clínico Universitario y en las cercanías del palacio de Los Vivero, lugar donde contrajeron matrimonio los Reyes Católicos, para lo cual se construyó un nuevo basamento.

En el año 2013 aprovechando las obras de ampliación del Hospital Clínico Universitario, el Ayuntamiento y la Universidad acordaron el traslado del monumento a los jardines del Palacio de Santa Cruz, antigua sede del Colegio Mayor, el cual fue mandado construir por el que fuera la mano derecha de los Reyes Católicos, el cardenal Mendoza. En esta nueva ubicación resulta más visible que en su anterior emplazamiento, siempre rodeado de coches aparcados y visitantes que acudían a foros, eventos y conferencias.







Antonio Vaquero Agudo nació en Valladolid el 7 de octubre de 1910. Se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios, que por entonces estaba dirigida por el escultor Ramón Nuñez donde realizó seis cursos de Imaginería, Modelado y Vaciado, obteniendo las máximas calificaciones. Compaginó los estudios de la Escuela con los de bachillerato en el Instituto Nacional Técnico. En 1926 se trasladó a Madrid para continuar sus estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando realizando cursos de escultura con Miquel Blay y Miguel Ángel Trilles, así como de Profesorado, obteniendo los premios de la “Fundación Álvarez Pereira”, “El Madrigal” y “El Aníbal Álvarez”, junto con cinco diplomas de mérito. A su vez acudió a la Escuela de Artes y Oficios de Madrid consiguiendo un sobresaliente en la disciplina de Talla de piedra.

En 1930 finalizó sus estudios y comenzó a dedicarse a realizar trabajos de encargo y concursos, obteniendo ese mismo año dos primeros premios en un certamen organizado por el Ayuntamiento de Valladolid. Se alistó en el remplazo de 1931, incorporándose un año después al Regimiento de Infantería de San Quintín nº 32, donde se licenció ese mismo año.

Regresó a Madrid en 1934 y se matriculó de nuevo en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando donde cursó estudios de colorido, dibujo científico y ornamentación, además del de métodos y procedimientos de enseñanza del dibujo y del arte, obteniendo el título de Profesor Oficial de Dibujo en 1936, año en el que obtuvo por oposición la plaza de Profesor de dibujo del Instituto General y Técnico.

Al estallar la guerra civil se alistó en el ejército republicano, en el que daba clases de dibujo y topografía a los generales y oficiales. Regresó a Valladolid y entre 1936 y 1944 trabajó en la Escuela de Artes y Oficios como Auxiliar Temporal de la asignatura de Modelado y Vaciado. Al año siguiente fue nombrado profesor Auxiliar Numerario y en 1948  pasó a ser profesor Numerario de Entrada encargándose del Taller de Imaginería de la Escuela.

En 1950 obtuvo una plaza por oposición libre de profesor de Término de Escultura de Escuelas de Artes y Oficios con destino en la Escuela de Santa Cruz de Tenerife, aunque estuvo temporalmente agregado a la Escuela de Corella (Navarra) dando clase de Modelado y Vaciado, así como desempeñando la dirección de dicho centro.

En 1952 se reintegró a su destino de Santa Cruz de Tenerife, donde participó del éxito alcanzado por el centro en la II Exposición Nacional de Escuelas de Artes y Oficios Artísticos celebrada en Barcelona, donde consiguieron el tercer puesto.

En 1955 accedió mediante concurso de traslado a la plaza de profesor de Término de la Escuela de Valladolid, aunque dicho concurso fue revocado a favor del profesor Ángel Trapote Mateo, lo que originó que se trasladase a una plaza en La Coruña. Ganó el primer premio en el Concurso Nacional de Escultura de 1955 con un proyecto para el papa Benedicto XIII destinado a Játiva (Valencia), en 1956 consiguió la Medalla de Plata de la Ciudad de Valladolid. Fue Académico de Número de la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid en 1958, y por fin de nuevo en oposición libre obtuvo la Cátedra de Imaginería Castellana de la Escuela de Artes y Oficios de Valladolid, siendo nombrado Director en 1969 sustituyendo al escultor Ángel Trapote, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento el 2 de abril de 1974.

Junto con las esculturas de los Reyes Católicos destacan, La Piedad realizada en 1943 para la Cripta de la Catedral de Santander; La Virgen de la Vera Cruz de la Iglesia de San Mateo en Cáceres de 1953; la escultura de la Virgen de San Lorenzo para la iglesia del mismo nombre de Valladolid realizada en 1956; diversas esculturas  para la Iglesia de San Antonio de Valladolid realizadas en el periodo entre 1960 y 1965; La Virgen entregando el rosario a Santo Domingo del convento de las Dominicas Francesas de Valladolid de 1958; La Sagrada Familia del convento Hermanos de San Juan de Dios de Valladolid de 1960; y los relieves de la Virgen con Niño y Ángeles de la Iglesia de San Mateo de Valladolid entre otras.

 

Plano de situación del Monumento a los Reyes Católicos (19)

Bibliografía: "Escultura Pública en la ciudad de Valladolid" de José Luis Cano de Gardoqui García; Blog “Arte en Valladolid” de  Javier Baladrón Alonso.

domingo, 26 de septiembre de 2021

Monumento a Felipe II (15)

 

Monumento a Felipe II


En un lateral de la Plaza de San Pablo, rodeado por el Palacio Real, el Convento de San Pablo y el palacio de  Pimentel, lugar donde nació el monarca en 1527, se encuentra situado el Monumento a Felipe II.

Después de numerosos intentos por dedicar al Monarca alguna calle, edificio o monumento que no llegaron a materializarse, el Ayuntamiento de Valladolid presidido por Fernando Ferreiro solicitó en mayo de 1946 permiso a la Dirección General de Bellas Artes para realizar una reproducción en bronce del modelo original conservado en el Museo del Prado, iniciado por el escultor Leone Leoni y terminado en 1564 por su hijo Ponpeo Leoni, ambos destacados artistas de la Corte de Carlos V y Felipe II.

El Ayuntamiento se decidió por esta escultura después de ver una reproducción del modelo original  en escayola realizado por el escultor Federico Coullaut-Valera.

En un principio el proyecto de la ciudad para homenajear a su antiguo rey era más ambicioso, pues consistía en la realización de un “Parque de Felipe II” en los Jardines de las Moreras. Proyecto de 1860 que pretendía unir mediante un paseo la Academia de Caballería y el Puente Mayor y que se pretendía retomar, aunque al final no se llevó a cabo.

La realización de la escultura cayó en el olvido hasta que en 1962 el Ayuntamiento de Madrid decidió erigir una escultura de Felipe II reproduciendo en bronce el modelo de Federico Coullaut, realizado al doble de tamaño que el original de los Leoni.

La escultura estuvo ubicada en la Plaza de la Armería de Madrid, entre el Palacio Real y la catedral de La Almudena, fue retirada en el año 2013 con motivo de  la remodelación de la zona y las obras del Museo de Colecciones Reales, permaneciendo en un almacén a la espera de volver a su lugar de origen cuando se terminen las mismas aproximadamente en el verano de 2021.

Esto sirvió de aliciente para que dos años más tarde el Ayuntamiento de de Valladolid acogiera un proyecto similar, eligiendo para su emplazamiento la Plaza de San Pablo. La posición de la escultura en el ámbito de la plaza estuvo determinada por las obras de remodelación previas en las que se produjo una importante reforma del ajardinado, arbolado y mobiliario urbano, conservándose un hermoso cedro que sirvió como telón de fondo para la escultura. Con el tiempo se construyó a los pies del monumento un estanque con surtidor e iluminación, actualmente dicho estanque se ha transformado en una zona ajardinada rematada por un bloque de granito con el escudo real de monarca, lo que hizo necesario duplicar la altura del pedestal, en que se puede leer la inscripción “Valladolid a Felipe II”.

La escultura inaugurada el 13 de mayo de 1964 representa a Felipe II a la edad de 25 años cuando todavía era príncipe. Está de pie vestido con armadura, su mano derecha sujeta un manto, y en la izquierda lleva el bastón de mando que apoya en una pierna, de su lado derecho pende una espada con la empuñadura en forma de cabeza de águila. La coraza está decorada, ofreciendo un ejemplo de los ornamentos de las armas del siglo XVI, en su medallón central se aprecia una figura de la virgen sobre una cabeza de ángel, a los lados figuras que terminan en follaje junto a tritones y nereidas en medio de las olas. En la hombrera izquierda tres medallones representan temas clásicos. El cinturón está decorado con una doble hilera de pequeños relieves, la primera formada por máscaras, cabezas de carnero y motivos vegetales que se repiten alternativamente, la segunda está formada por trece escenas de 6 centímetros de altura. Las sandalias llevan también máscaras y cabezas de carnero.

Escultura de Felipe II


El autor de la copia fue el escultor Federico Coullaut-Valera Mendigutía nació en Madrid el 25 de abril de 1912, y falleció en la Granja de San Ildefonso en 1989. Se formó junto a su padre Lorenzo, reputado escultor con el que trabajó hasta su muerte en 1932. Se vio obligado a finalizar los trabajos iniciados por su padre, entre los que se encontraban un Jinete Andaluz de bronce correspondiente al monumento a los autores teatrales los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero situado en el parque del Retiro de Madrid, también completó el monumento a D. Miguel de Cervantes situado en la Plaza de España, añadiendo las figuras de las dos Dulcineas, Riconte, Cortadillo y la Gitanilla.

Federico Coullaut-Valera ha sido principalmente un escultor de monumentos y retratos, pero también ha destacado en la obra religiosa, convirtiéndose en uno de los más importantes imagineros del siglo XX.

Entre su obra destaca el conocido como “Ángel de Madrid” situado en el edificio “Metrópolis, una Victoria Alada de 6 metros y 3.000 kilos de peso que sustituyó al Ave Fénix de la cúpula de dicho edificio en 1977. Otra obra importante es el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús situado en el Monte Urgull de San Sebastián.

Destacan también la fuente madrileña del Doctor Jaime Ferrán, con dos alegorías de la Hospitalidad y la Generosidad del pueblo de Madrid, la escultura de la Juventud de la fuente de la rosaleda del Parque Oeste de Madrid y el monumento dedicado a las víctimas de atentado en la boda del Rey Alfonso XIII situado en la Calle Mayor entre otros.

Plano de situación del Monumento a Felipe II (15)


Bibliografía: "Escultura Pública en la ciudad de Valladolid" de José Luis Cano de Gardoqui García; Blog “Arte en Valladolid” de  Javier Baladrón Alonso.

sábado, 25 de septiembre de 2021

Esculturas y pinturas del Pasaje Gutiérrez (5)

 

El Pasaje Gutiérrez fue construido con fines comerciales en el año 1886 imitando los surgidos en París como consecuencia de la revolución industrial del siglo XIX. Eran pasadizos que unían calles concurridas, en las que se establecían comercios, cafés y establecimientos públicos; tendencia que obtuvo continuidad en otras ciudades europeas como Hamburgo, Nantes, Milán, Madrid, Barcelona y Mánchester entre otras.

La iniciativa para su construcción correspondió al comerciante y rico capitalista Eusebio Gutiérrez, el cual encargó el proyecto al arquitecto Jerónimo Ortiz de Urbina.

El pasaje forma un espacio de dos tramos unidos en torno a una pequeña rotonda central, cada tramo está decorado con pinturas en los techos, y con lucernarios continuos resueltos con formas de madera de cuidada decoración donde se apoya la cubierta, construida con tejas de vidrio procedentes de la Real Fábrica de Cristales de la Granja de San Ildefonso de Segovia. El encuentro entre los dos tramos se resuelve mediante una cúpula acristalada soportada por una estructura de hierro.

En torno a la rotonda existen cuatro esculturas femeninas realizadas en terracota colocadas en las esquinas, representan las cuatro estaciones del año. Las esculturas están bastante deterioradas, y llevan la firma de M. Gossin, Visseaux, París.






En el centro de la rotonda bajo la cúpula una escultura de Mercurio realizada por Jean-Jacques Ducel en hierro fundido imitando al bronce, representa al dios del comercio, copia de la auténtica escultura de Juan de Bolonia realizada en 1565 que se puede contemplar en el Museo del Barguello de Florencia. Al pie de la escultura se puede leer  “Val D’Osné”, empresa de origen francés que comercializaba las esculturas. El Mercurio Volador lleva el sobrero que usaban los griegos y romanos cuando viajaban, para protegerse tanto del sol como de la lluvia; se le representa con alas ya que también es considerado como el protector de los viajeros.

Mercurio, protector de los viajeros


La decoración del pasaje se completa con un grupo escultórico situado bajo el dosel de un bonito balcón que se abre a la galería de dos niños que sostienen un reloj. Este grupo escultórico lleva en su pedestal grabado el mismo nombre que aparece en las alegorías de las estaciones, lo que confirma el origen francés de todos los elementos decorativos.

Grupo escultórico formado por dos niños y un reloj


En el pasaje Gutiérrez también se pueden apreciar pinturas en los techos, aplicadas al estilo veneciano, pintadas sobre lienzos y encolados al techo realizadas por Salvador Seijas. Representan un ciclo de alegorías de las actividades productivas, representando a la Industria, la Agricultura y el Comercio; también tiene su representación la Primavera, junto con Apolo y las Bellas Artes. Había un lienzo más pintado, pero después de aparecer humedades en 1997, fue necesario retirarlo para su reparación, desapareciendo misteriosamente.







Salvador Seijas nació en Fuentes de Nava (Palencia), trabajó como profesor de dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Valladolid y como ilustrador caricaturista en el periódico “Mefistófeles”. El éxito que tuvieron las pinturas del Pasaje Gutiérrez la abrió las puertas de numerosos trabajos relacionados con la pintura decorativa, realizó trabajos de decoración para viviendas, portales y establecimientos comerciales de Valladolid. Entre sus trabajos principales se encuentra la decoración que realzó en 1876 de algunos salones de la Academia de Caballería, la decoración con la serie del Quijote que realizó en 1887 para el “Círculo de Recreo” y la pintura de la “Aparición de la Virgen a San Antonio” en el convento de San Benito.

Plano de situación del Pasaje Gutiérrez (5)


Bibliografía: Blog “Arte en Valladolid” de  Javier Baladrón Alonso; blog “La Mirada Curiosa” de  Jesús Anta Roca y blog “DOMUS PUCELAE”.