sábado, 3 de noviembre de 2012

Plaza Mayor

Plaza Mayor de Valladolid 


            El espacio que ocupa la actual Plaza Mayor y sus calles adyacentes se encontraba en el siglo XII fuera de la primera muralla, y próximo a la puerta conocida como “Postigo del Trigo”, la cual utilizaban los mercaderes para entrar a la Villa. En el año 1072 el Conde Ansúrez obtuvo el señorío de la Villa y mandó construir un palacio donde vivió con su esposa Doña Eylo Alfonso, así como las iglesias de Santa María la Mayor y Santa María “La Antigua”. Esto supuso el establecimiento del centro de la Villa en la hoy en día inexistente Plaza de Santa María, siendo el lugar donde se desarrollaba la actividad comercial de la Villa.

            A mediados del siglo XIII los distintos gremios se fueron trasladando desde la Plaza de Santa María a la Plaza del Mercado, que desde comienzos del siglo XVI pasó a denominarse Plaza Mayor. El crecimiento de la ciudad provocó la formación de una estructura urbana que fue adquiriendo la condición de centro urbano de la ciudad, la instalación del Convento de San Francisco en el año 1260 frente al actual Ayuntamiento, así como las Casas Consistoriales en los distintos edificios de la plaza, influyeron decisivamente en la delimitación espacial del conjunto actual.
La Plaza Mayor según el plano de Bentura Seco de 1738

            En la madrugada del 21 de septiembre de 1561 se produjo un gran incendio en la ciudad que duró hasta el día 23 destruyendo prácticamente todo el centro de la ciudad. Existen testimonios contradictorios sobre la voracidad del incendio, según el historiador Antolinez de Burgos fueron destruidas 440 casas en menos de 46 horas, con un saldo de tres personas muertas, mientras que un testigo presencial llamado Luis Delgado, según consta en las Actas Capitulares de la Catedral, declaró que fueron destruidas al menos 600 casas en menos de 26 horas, muriendo tres personas, para Illescas el fuego arruinó 400 casas de las principales y más ricas de la ciudad en el espacio de 30 horas, testimonio que coincide con Bobadilla, el Alcalde de entonces en su versión oficial habla tan sólo de una víctima.

            El incendio comenzó en las casas del platero Juan de Granada, situadas en la Calle Costanilla (actual Calle Platerías esquina con la Calle Macías Picavea) propagándose rápidamente por las calles colindantes hasta la Plaza Mayor. Para sofocar el incendio se utilizaron las fuentes cercanas del Ochavo, Fuente Dorada, El Corrillo, Rinconada y Plaza Mayor, estableciendo una cadena humana que con la ayuda de cubos lanzaban agua al fuego, unas 3000 personas participaron en la extinción del incendio, además de los bomberos con todos los adelantos de la época.

            Al día siguiente de la extinción del incendio se comenzaron las obras de reconstrucción, en primer lugar se encargó a Francisco de Salamanca la construcción de tiendas provisionales en la propia plaza para mantener la actividad comercial, y se realojó a los afectados, utilizando para ello casas prestadas por los propios vecinos. A su vez, el Concejo decidió solicitar ayuda para la reedificación de la zona afectada al rey Felipe II, solicitud que se encargó de entregar en mano al propio rey el corregidor de la ciudad Luis de Osorio. El Concejo en una nueva sesión celebrada el día 25 de septiembre acordó encargar al arquitecto real Francisco de Salamanca el proyecto para la reconstrucción de la zona afectada, limitándose al rectificado de las alineaciones y a la regularización de los alzados incorporando decisiones renacentistas y mudéjares. El proyecto fue presentado al rey Felipe II, junto con un informe técnico en el que se consignaban una serie de premisas para llevarle a cabo, después de una serie de reuniones entre el Concejo, el monarca y el arquitecto, el proyecto fue aprobado.

            Para Felipe II fue un trago amargo el contemplar su ciudad natal semidestruida por el incendio y en seguida dispuso medidas para su reconstrucción, así como ayudas económicas, pero a pesar de dichas ayudas las obras generaron un gran déficit de intereses y se tuvieron que tomar medidas recaudatorias especiales, lo que originó protestas de los ciudadanos.

            El resultado fue una plaza considerada un hito en la arquitectura urbanística, que sirvió de modelo para la construcción de otras plazas de España, como la de Salamanca y la de Madrid entre otras, así como para otras en Italia y Sudamérica. Fue la primera plaza mayor regular con soportales de España que posibilitaba las celebraciones públicas tan queridas en la monarquía de los Habsgurgo.
Réplica de la fachada del convento de San Francisco
situada en la calle del mismo nombre

            La Plaza Mayor de Valladolid es una de las más grandes de España, tiene planta rectangular y está completamente porticada a excepción de la parte correspondiente al actual Ayuntamiento cuya fachada tan solo dispone de un pórtico-tribuna. Tiene unas dimensiones de 400 pies de largo por 266 de ancho, resultando una proporción de 3x2 denominada sesquiáltera. Los soportales descansan sobre columnas o pilares de sección cuadrada de granito, en ellos  desembocan las calles de forma abierta, es decir sin encontrarse ningún obstáculo. Inicialmente las casas tenían tres plantas, la primera disponía de balcones en su fachada, la segunda antepechos y la tercera tan solo ventanas, en una distribución jerarquizada. Hoy día todos los huecos de las fachadas disponen de balcones. Frente al actual Ayuntamiento estaba situado el Convento de San Francisco, que fue demolido entre 1835 y 1580 y que comprendía un amplio espacio del centro de Valladolid, en uno de los callejones que en un principio se incorporaba a la plaza y en la actualidad está cerrado, existe una replica de la fachada desaparecida del convento.



Distintos aspectos que ha lucido la plaza mayor

            La plaza a lo largo de su historia ha sufrido muchos cambios en su urbanización, como la eliminación de jardines y la construcción de un parking público. La última reforma sustancial se realizó en el año 1996, en la que se sustituyó el suelo de la plaza y se arreglaron y pintaron de rojo-almagre las fachadas de los edificios para dar a la plaza el aspecto que tenía en un principio de ladrillo visto, y que con el tiempo y los continuos revocos permanecía oculto.
La estatua del Conde Ansúrez preside el centro de la plaza

            El centro de la plaza está presidido por una estatua del Conde Ansúrez realizada en 1903 por Aurelio Rodríguez-Vicente Carretero, se encuentra sobre un pedestal de base cuadrangular realizado en piedra de Campaspero, la estatua es de bronce, porta espada y escudo, en su mano izquierda lleva el documento enrollado de la fundación de la ciudad, y en la derecha el pendón de Castilla. Unas placas de bronce incrustadas en la base muestran episodios de la vida del Conde.
Unión de la Calle Ferrari con uno de los frentes de la plaza mayor

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