lunes, 31 de diciembre de 2012

Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Extramuros

Fachada de la iglesia


            La iglesia es lo único que queda del antiguo convento de Padres Carmelitas Descalzos, que estuvo dedicado a la Virgen del Consuelo. La desamortización de 1835 puso fin a la vida conventual y causó la dispersión de parte de su patrimonio artístico, el claustro, las dependencias y las huertas fueron derruidas y ocupadas a partir de 1840 por el Cementerio Municipal. Sólo se salvó la iglesia, la cual se convirtió en el Santuario de la Virgen del Carmen, considerado actualmente como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento Histórico-Artístico Nacional desde noviembre de 1983.

            El templo se edificó a finales del siglo XVI, tanto las trazas como la dirección de obra estuvieron a cargo del arquitecto Diego de Praves. El templo fue construido en el solar que junto con las casas y las huertas donaron en 1583 Don Diego de Salcedo y su esposa Doña María de Menchaca. El hijo de Diego, Francisco de Praves, levantó la fachada en 1617, y años más tarde reedificó la Capilla de San Juan Bautista en el lado del Evangelio, la cual fue adquirida como patronato por la familia de los Camporredondo. En 1739 se adosó al testero norte del transepto la Capilla de San Joaquín, Santa Ana y Nuestra Señora de la Mano, construcción atribuida a los arquitectos Matías Machuca y al carmelita Fray Pedro de la Visitación.
Planta de la iglesia

            La planta del edificio la forma un gran rectángulo, con una nave de cuatro tramos separados mediante pilastras toscanas con entablamento dórico y cubierta con una bóveda de cañón decorada con yeserías, las cuales forman dibujos geométricos; entre los contrafuertes se disponen capillas hornacinas con pasos de comunicación entre ellas, dispone de presbiterio rectangular poco profundo. El crucero está cubierto con una cúpula vaída sobre pechinas que se manifiesta al exterior mediante un cimborrio de planta cuadrada. La cúpula y la nave de la iglesia están decoradas con pinturas de Santos y Padres Carmelitas. En el lado sur del presbiterio se abre la sacristía, la cual se divide en dos tramos. El templo cuenta con tres criptas y perpendicular al lado norte del brazo del crucero, se abre la capilla de San Joaquín, Santa Ana y Nuestra Señora de la Mano, obra de excelente factura barroca, compuesta de una nave de dos tramos cubierta con una bóveda de cañón, y de un espacio octogonal cubierto con bóveda de cascos.

            La fachada está muy reformada, remontándose la última y más profunda intervención a principios del siglo XX, por lo tanto su arquitectura difiere sustancialmente de la original. Consta de cuatro volúmenes bien definidos, un zócalo de sillería con una sencilla portada adintelada, sobre él, un hastial rectangular delimitado por pilastras, con tres ventanales y una hornacina en la que se puede contemplar la imagen en piedra de la Virgen del Carmen, se remata con un frontón triangular con un óculo en el tímpano. A los lados y confeccionadas con un aparejo mixto de sillar y ladrillo, dos torres simétricas divididas en dos cuerpos, con balcones en el inferior y campanarios en el superior, dotados de doce campanas cada uno.
Detalle de la capilla de San Joaquín, Santa Ana y Nuestra Señora de la Mano

            En el interior la iglesia conserva importante mobiliario, destaca el retablo de la Capilla de San Joaquín, Santa Ana y Nuestra Señora de la Mano, presidido por una imagen de la Inmaculada realizada por Gregorio Fernández en 1634, dicha capilla también atesora una pequeña escultura de Santa Ana, obra postrera de Juan de Juni. En el brazo sur del transepto, en el lado de la Epístola, se pueden admirar otras dos obras de Gregorio Fernández, una imagen de Santa Teresa y un crucifijo, y en el lado opuesto se ubica el retablo de San Juan de la Cruz, el cual perteneció a la antigua Capilla de Don Antonio de Camporredondo.

Cabecera de la iglesia con su retablo mayor

            El Retablo Mayor de estilo barroco y realizado en madera dorada, presenta dos cuerpos, el inferior de tres calles y el superior de una calle única, en cuyo espacio central, y  rodeada de cinco lienzos alusivos se sitúa una hornacina con la imagen de la Virgen del Carmen, procedente de Mayorga de Campos; es una copia realizada en 1650 de un original perdido de Gregorio Fernández. 

Hornacina con la Virgen del Carmen situada en la fachada

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