miércoles, 16 de enero de 2013

Palacio del Marqués de Villasante

Palacio del Marqués de Villasante

            La residencia de los arzobispos vallisoletanos y de la archidiócesis de Valladolid se encuentran situadas en las casas que levantó el matrimonio formado por Don Juan de Villasante y Doña María de Villarroel a mediados del siglo XVI, siendo el segundo marqués de Villasante el último propietario noble del palacio. Este comenzó a utilizarse como palacio arzobispal en el año 1858, siendo Don Luis de la Lastra el primer arzobispo en ocuparle, el cual hizo colocar sobre la portada del palacio su escudo junto con el de Isabel II, escudos que aún se conservan junto con la fecha grabada de 1858.

Escudos existentes sobre la portada

            En el siglo XX se llevó a cabo una importante restauración del palacio, la cual respetó la ordenación tipológica de sus partes, aunque se desconoce el grado de intervención en la decoración plateresca que tenía el palacio en sus orígenes.

            El palacio de grandes dimensiones, posee dos torres situadas por delante de la alineación de la fachada, solucionando de este modo el problema de estar situado en una calle estrecha, y de esta manera dar amplitud a su entrada. Esta misma disposición de la fachada se puede apreciar en el palacio de Fabio Nelli.

Planta del palacio

            Tres de sus elementos básicos, zaguán, patio, y escalera, muestran un ejemplo típico de disposición clasicista palaciega. El zaguán está situado a un lado de la fachada, condicionando de este modo la simetría de esta, sus puertas de entrada desde la calle y de salida al patio están enfrentadas, situadas en el eje de dos arcadas y desplazadas con respecto al centro del patio, este tiene planta cuadrada, está columnado y dispone galerías de cuatro vanos en cada uno de sus lados, tiene dos alturas y destacan en él sus treinta y dos capiteles con una decoración renacentista y un lenguaje iconográfico muy expresivo típico del renacimiento español, en los cuales se representan animales, ángeles, niños, cabezas con gestos expresivos, etc., mostrando el poder y la cultura de sus propietarios. Cuando se restauró el edificio se colocó en su caja de escalera un artesonado del siglo XVI procedente de Fuente el Sol.

Patio del palacio

            En el salón del trono del palacio episcopal se pueden contemplar seis grandes cuadros del pintor Vicente Carducho, los cuales fueron encargados en 1626 con destino al claustro de la Cartuja de El Paular en Madrid, estos representan escenas de la vida de santos cartujos. También se pueden observar retratos de arzobispos vallisoletanos realizados por Blas González García-Valladolid a finales del siglo XIX.

            En la capilla privada del palacio se guarda una silla abacial perteneciente al coro de la primitiva colegiata vallisoletana, decorada con un relieve de San Pedro de finales del siglo XV. También se trasladó un retablo procedente de la antigua iglesia de San Esteban de Portillo (Valladolid), formado por pinturas, la mayor parte de ellas alusivas a la vida de San Esteban y realizadas a principios del siglo XVI, también dispone de esculturas relacionadas con el taller de Alejo Vahía.

Portada del palacio

            Del exterior su elemento más importante es su portada, está realizada en piedra, y presenta un arco de medio punto con medallones a los lados, está enmarcado por columnas adosadas sobre pilastras con capiteles de estilo jónico. El entablamento, en la línea de las columnas se remata con dos jarrones de frutos. Sobre los escudos del siglo XIX existe un medallón con retrato rodeado de una decoración grutesca de amorcillos entrelazados con hojarasca, también se pueden apreciar medallones en la parte superior de las ventanas con los retratos de Don Juan de Villasante y Doña María de Villarroel. La fachada está realizada en mampostería enfoscada y sillares regulares de piedra.

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